A Volodímir Zelenski no le salen las cuentas para mantener Ucrania a flote sin que Europa multiplique su ayuda. La principal razón de ello es sencilla: Estados Unidos, desde la llegada de Donald Trump a la presidencia, ha cortado el grifo para la nación invadida. Washington representaba un 30% del total de la asistencia militar, financiera y humanitaria recibida por Ucrania entre febrero de 2022, inicio de la invasión, y diciembre de 2024, cuando terminó la presidencia de Joe Biden. Estados Unidos aportó en ese periodo 110.000 millones de euros frente a los 227.000 millones de todos los aliados europeos, según estadísticas del Consejo en Relaciones Exteriores, grupo de estudios estadounidense.
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