La agenda verde se ha convertido en uno de los grandes caballos de batalla políticos en la Unión Europea. El club comunitario, que ha sido pionero en medidas para afrontar la crisis climática, está ahora dando un paso atrás en sus ambiciones por las presiones internas —de la ultraderecha y de los sectores empresariales— y externas —de China y Estados Unidos—.
La idea de expropiar pisos en Berlín agita la política alemana
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