Desde este lunes, en el hotel Jingxi, un bloque grisáceo y cuadriculado bajo custodia militar en el oeste de Pekín, cerca de 370 líderes del Partido Comunista de China se reúnen a puerta cerrada para dar forma al 15º plan quinquenal. Reliquia de la era soviética, el programa establecerá las guías esenciales para el desarrollo económico y social de la segunda economía mundial en lo que queda de década.
La idea de expropiar pisos en Berlín agita la política alemana
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