Hay bulos o medias verdades que pueden cambiar la historia de un país, y otros que simplemente son acogidos con indiferencia, porque no es momento de revoluciones. Cuando Boris Johnson ejercía de corresponsal en Bruselas para el The Daily Telegraph, su historia sobre el pretendido empeño —falso― de los burócratas comunitarios por suprimir las patatas fritas con sabor a cóctel de gambas, tan populares entre los británicos, se convirtió en una ola añadida al temporal del Brexit. Otra afrenta que había que evitar.
La líder opositora de Taiwán defiende en Pekín su acercamiento a China “para evitar una guerra”
Hace una década que los canales políticos entre Taiwán y China...
