Hace una década que los canales políticos entre Taiwán y China permanecen prácticamente congelados. Desde la llegada al gobierno en 2016 del Partido Progresista Democrático (PPD), la formación chinoescéptica y con sectores más inclinados a la independencia, los contactos se han reducido al mínimo. Pekín, por su parte, tacha a sus dirigentes de “separatistas” y se niega a tratar con Taipéi mientras no se acepten sus términos.
¿Tregua? ¿Qué tregua?
Se nos pide llamar tregua a lo anunciado el 8 de abril entre Estados...