Bruce Springsteen se sumó este viernes a los miles de personas que tomaron las calles de Minneapolis, esas mismas calles a las que esta semana la leyenda del rock regaló un himno para la revuelta. La misión de la multitud y del artista era la misma: protestar contra la brutal política migratoria de Donald Trump en una ciudad que resiste desde hace dos meses al despliegue de tres mil agentes federales que no son bienvenidos aquí.
El frente de milicias kurdoiraníes que buscan el fin de la República Islámica: “Nunca hemos estado tan cerca de ver caer al régimen en 47 años”
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