El 24 de febrero se cumplirán cuatro años de la invasión rusa de Ucrania. El presidente ucranio, Volodímir Zelenski, y su equipo han enviado señales en las últimas semanas de que este mes puede ser decisivo para sellar un acuerdo de paz. Es un factor decisivo la impaciencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para apuntarse el triunfo diplomático, sobre todo la presión que ejerce sobre Kiev. También lo es el agotamiento que sufre la población del país invadido. Mientras, Moscú, incapaz de doblegar a su rival, aguarda a que la Casa Blanca le facilite las cosas: más allá de la entrega de Donbás, el Kremlin no renuncia a sus aspiraciones sobre Ucrania entera.
El frente de milicias kurdoiraníes que buscan el fin de la República Islámica: “Nunca hemos estado tan cerca de ver caer al régimen en 47 años”
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