Europa sigue afilando las garras ante la persistente amenaza arancelaria estadounidense, pero no quiere ser la primera en dar un zarpazo. Ni un arañazo siquiera. Desde Bruselas a Londres o Copenhague, el mensaje al comienzo de una semana clave para la cada vez más precaria estabilidad del orden internacional vigente desde la II Guerra Mundial ha sido casi unívoco: evitar a toda costa una “escalada” con el presidente estadounidense, Donald Trump, agitador máximo del tablero mundial. Eso sí, si este persiste en sus ansias anexionistas de Groenlandia y hace realidad sus amenazas arancelarias a quien se interponga en su camino, la UE dispone de “herramientas” para responder y está dispuesta a hacerlo. Mientras tanto, Dinamarca ha desplegado este lunes más tropas en la gigantesca isla y ha propuesto crear una misión de la OTAN en el Ártico.
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